El insomnio es insoportable.
Espero con ansias el dulce momento en el que dejo de escuchar mis propios pensamientos que me echan en cara mis errores pasados.
Dormir. Escapar de la realidad.
Pagaría mil dólares por una onza de sueño!
Para mientras pinto mis uñas y veo en Internet mi programa favorito. Sin embargo esa vocecita molesta sigue hablándome desde el fondo de mi cabeza, diciéndome cosas que no tengo la fuerza (o la voluntad) para hacer.
Y yo sigo dando vueltas en mi cama, convenciéndome que aveces postergar es lo mejor, y que mañana cuando despierte (si es que logro dormir), mi conciencia al fin estará en silencio.
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